viernes, 4 de diciembre de 2009

Luces de colores

Era el frío ese frío que se adentra por tus huesos, sabes de lo que te hablo ¿verdad?, esa sensación que habíamos sentido tantas veces, y que nada más montarnos en el autobús se evaporaba. Pero entonces venía a por nosotros la sensación de cansancio mientras cualquier niño de ojos rasgados, cantaba, gritaba o pataleaba. Entoces para ti el viaje era un infierno para mi, era mucho más llevadero. Pero más de una vez nos pasamos la parada y entonces tocaba volver a convivir con el señor frío.
¡Déjame en mi casa!, ¡Acompáñame!, era lo máximo que podíamos llegar a conversar.
El frío el malhumor hacían de todo un desastre que nada, NADA, podría llegar a remediar.
Ni las luces de colores más bonita me hacían soñar ni si quiera ellas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario